Los expertos alertan de que solo con la gestión de los montes se frenarán los grandes incendios
Más de la mitad de la superficie del territorio
nacional es masa forestal que puede alimentar los grandes incendios. De su
conservación y tratamiento nace la mejor prevención para evitar que el fuego se
magnifique. Pero, para ello, es necesaria una colaboración público-privada que
ayude en la limpieza de los montes.
Esta es una de las conclusiones a la que han llegado
los expertos que se dan cita en Zaragoza en un foro sobre la gestión de los
incendios. Según Víctor Resco, profesor de ingeniería forestal en la
Universidad de Lleida, el problema de los grandes fuegos viene de la gran carga
de combustible que existe en nuestros bosques. Algo que se produce por la falta
de limpieza y factores como el del abandono del pastoreo en zonas rurales.
Aragón ha duplicado su trabajos de saneamiento en
zonas forestales, pero, como atestigua el presidente de la Comunidad, Javier
Lambán: “Se ha actuado sobre 4.000 hectáreas, el doble que el año pasado”. El
problema es que Aragón “tiene más de dos millones y medio de hectáreas”, ha
añadido.
Por eso, Lambán alerta de la importancia que tiene
que se impulsen las colaboraciones público-privadas en la limpieza de los montes.
Una posibilidad de negocio que, además, permitiría hacer del excedente en
material de combustión una fuente de energía barata y sostenible. Una línea que
comparte el expresidente del Gobierno, Felipe González, que ve necesaria una
mayor actuación sobre la ordenación del territorio y "darle una nueva
pensada" entre instituciones para sacar provecho de esta oportunidad.
Inversión en
extinción
En la actualidad, casi todos los recursos económicos
en materia de incendios se destinan a la extinción. Una medida que dejaría de
ser tan importante si se trabaja directamente sobre la gestión de la biomasa
forestal. Víctor Resco habla de “cuatro ingredientes en un gran incendio: las
condiciones meteorológicas, las fuentes de ignición, que el material esté seco y
la cantidad de biomasa que existe en la zona afectada”. De todas ellas, el ser
humano solo puede trabajar de manera preventiva en la última.
El año pasado, solo en Aragón ardieron más de 20.000
hectáreas de las más de 300.000 ha que se calcinaron en toda España. Un
problema que en Europa ya no solo afecta al de los países del arco
mediterráneo.
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