Inician la reforestación micológica de la Sierra de la Culebra (Zamora) tras el incendio de 2022
La silueta serpenteante de la Sierra de la Culebra
es un reflejo del estado emocional de los vecinos de Villanueva de Valrojo que
tratan, algunos sin éxito, de acostumbrarse al nuevo paisaje de negro que pintó
el gran incendio de 2022 que arrasó con 30.000 hectáreas.
Tal como informa el Norte de Castilla, afectó a 25
poblaciones entre las que se encuentra la de Nazaret Mateos, reconocida como
mejor agricultora sostenible en los Premios Ecológicos de la UE y CEO de
EntreSetas, empresa que impulsa el proyecto RefoSetas con la colaboración de
Reale Foundation, la fundación corporativa de Reale Seguros, «lo único que nos
queda es la esperanza de que algún día después del fuego pueda haber algo».
Una esperanza en la que se trabaja y que lleva el
nombre de RefoSetas. Se trata de una ambiciosa iniciativa que plantea la
revitalización de la zona con diferentes estrategias medioambientales para la
reforestación y recuperación de la reserva micológica previa al incendio. El
proceso es largo y comienza con la parcela de una hectárea y media, a media
hora caminando desde Villanueva de Valrojo y que se conoce como Fuente El Mayo.
Se ha convertido en el centro de operaciones de este
proyecto experimental de I+D, «es mi parcela favorita porque tiene un
merendero, una fuente y es una zona que enseguida se puede disfrutar, es
accesible caminando y la gente que viene hasta aquí puede descansar porque hay
bancos», comenta mientras comprueba in situ que la visita de un jabalí ha
levantado parte del terreno, «bueno los jabalíes estaban antes que nosotros»,
comenta con cierta resignación.
Esta zona fue seleccionada en el marco de un
proyecto de colaboración con Reale Seguros para comenzar el tratamiento con
hongos saprófitos, que se alimentan de materia orgánica muerta, «después de un
fuego lo que tenemos es materia muerta así que inoculando hongos saprófitos lo
que hacemos es fortalecer los suelos porque esa degradación produce una
fertilización natural». Uno de los objetivos previstos es precisamente la
producción de hongos saprófitos en suficientes cantidades para poder ser
comercializables.
Por otro lado, se trata también con hongos
micorrícicos «que se adhiere a las raíces de los árboles vivos y de las plantas
para poder subsistir», explica mientras se acerca a una estructura de troncos
que han montado para proteger el crecimiento micológico, tras la inoculación de
tocones. Nazaret constata los pequeños avances en esta ladera que ha logrado
mantener la humedad y el suelo gracias a un trabajo de desbroce previo. «Esto
lo podamos con voluntarios de Reale Seguros que vinieron a hacer un taller de
poda» y explica «aquí hay una parte con helechos y como tienen unas raíces
superficiales, lo desbrozamos para que los propios estomas de los helechos semillaran».
La estrategia que desarrollan en RefoSetas para la
restauración edáfica, es decir del suelo y las plantas, y, forestal se basa en
la utilización de técnicas tradicionales de reforestación combinadas con
técnicas innovadoras no invasivas. El hecho de contar con el apoyo de Reale en
su financiación, «para nosotros es imprescindible su colaboración y su interés
por aportar su granito a la recuperación de esta zona que ha quedado devastada
es importante» y añade «no podemos quedarnos sin hacer nada y ahora nos toca
luchar para que las futuras generaciones puedan disfrutar algún día de este
entorno tal y como lo hemos conocido».
Mientras camina comprobando el estado de la parcela
saluda a Valeria y Nora, dos pequeños arbolitos que se han plantado también en
este terreno. En el marco de esta iniciativa se incluye una acción para plantar
15.000 arbolitos donados y que han estado con tratamientos de micorrización. El
proyecto que se contempla a largo plazo parte de la fijación de sustratos
mediante técnicas regenerativas, la reforestación aprovechable de la zona, la
recuperación de la reserva micológica y por lo tanto, el aumento de la riqueza
natural y el asentamiento de población.
Durante los meses de junio y julio de 2022, ardieron
en el Parque Natural de La Sierra de la Culebra, en Zamora un total de 62.000
Hectáreas destruyendo un patrimonio de incalculable valor tanto medioambiental
como económico. Transcurrido más de un año desde que sucediese esta tragedia
los pueblos del entorno tratan de recuperar la normalidad aunque el verde siga
siendo negro.
A través de iniciativas locales como la que se está
desarrollando en Villanueva de Valrojo, «pretendemos conseguir no solo la
recuperación de la zona, si no, la permanencia a futuro de sus gentes en el
territorio», insiste Nazaret quien durante una de las visitas periódicas a la
zona de trabajo no puede evitar las lágrimas al recordar su experiencia durante
el incendio y sus consecuencias. «Hay que echar una mano a la naturaleza porque
por sí sola no va a poder. Hace falta apostar por una reforestación con árboles
autóctonos, de la zona, que no sea todo pinar y a ser posible tratados previamente
con diferentes hongos». El suelo responde a los tratamientos y ya han salido
las primeras setas inoculadas para la recuperación de las que están en peligro
de extinción.
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